XXXI

Las palabras verdaderas no son gratas,

las palabras gratas no son verdaderas.

El saber no es erudición,

pero la erudita sabe.  

El bien es lo mucho,

lo mucho es lo bueno.

La mujer no acumula,

obra enteramente para los otros,

y posee cada vez menos;

lo da todo a los demás,

y cada vez menos tiene.

De ahí el dao del cielo:

traer provecho y no daño;

y el dao de la mujer:

actuar y contender.