XII

La sabia tiene una mente propia;

hace suya también la mente de sus congéneres.

Sé buena con quienes lo son contigo,

y aléjate de quienes no lo son:

he ahí la entera bondad.

Sé leal con quienes lo son contigo,

y aléjate de quienes no lo son:

he ahí la verdadera lealtad.

La sabia vive en el mundo,

en un sobrio actuar;

gobierna su mundo,

con una simpleza cabal.

Las gentes del pueblo fijan en ella sus ojos,

y la sabia a todos trata como a iguales.