Reseña de Profesión de fe de María Sabina. Lectura y recreación del mito de la mujer indígena, de Rodrigo Pardo

Pardo, Rodrigo (2008), Profesión de fe de María Sabina. Lectura y recreación del mito de la mujer indígena, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, 183 págs. 

La literatura propicia el encuentro entre mundos que física y temporalmente podrían considerarse inaccesibles unos de los otros, así como la reflexión de conceptos que de tan cotidianos se pierden de vista. El poema María Sabina, de Camilo José Cela, es el auto de fe de una mujer condenada a morir en la horca por ser quien es: mujer, indígena, curandera, sabia.

El escritor español, premio Nobel de literatura en 1989, escribe este poema de concepción teatral en 1965, y es publicado por primera vez en 1967, dentro de la colección Juan Ruiz de poesía española contemporánea de la revista Papeles de Son Armadans, dirigida y publicada por Cela en Mallorca. La obra toma su nombre de la indígena mexicana que realizaba prácticas curativas basadas en el uso de hongos enteógenos, entiéndase por estos los “toda sustancia de origen vegetal que cuando se ingiere provoca una experiencia que se considera divina” (Pardo, 2008: 16).

Gracias a este texto se unen Europa con América, lo moderno y urbano con lo tradicional, rural e indígena; el hombre con la mujer, el escritor con la curandera del espíritu, la indígena y lo mestizo. Asimismo presenta tal riqueza de códigos que la convierte en una obra idónea para ser abordada desde el análisis riguroso como el que Rodrigo Pardo lleva a cabo en su libro Profesión de fe de María Sabina. Lectura y recreación del mito de la mujer indígena, cuya aparición se agradece ante la carencia de estudios sobre esta particular creación de Cela. 

Rodrigo Pardo, escritor también, así como investigador con experiencia en lingüística, literatura hispánica y filología, revela en su libro “las múltiples referencias intra, meta y extratextuales” que existen dentro del poema, el cual es analizado a detalle, además de ofrecer información sobre los elementos que Cela utiliza y remiten a María Sabina. El estudio está dividido en dos partes: la primera, atañe a lo que significa ser mujer y, más específicamente, ser mujer indígena dentro de la historia de México en el entorno de las prácticas curativas propias de una cosmovisión determinada; también reflexiona sobre las políticas sociales que, lejos de preservar su particular interpretación del mundo, atentan contra la autonomía de acción y pensamiento de los pueblos autóctonos. Continúa con el cuestionamiento de la violencia simbólica hacia la mujer al pertenecer por partida doble a grupos tradicionalmente discriminados, y el ejercicio de la libertad y la sabiduría en un medio tal. La segunda parte está centrada en la lectura crítica del texto celiano, el cual se ofrece íntegro.

La propuesta teórica de Pardo tiene como eje que

la lectura de un texto sea la lectura del mundo, no en el sentido de equivalencia o reflejo, sino en el de identidad: la literatura es también el mundo. La literatura de ficción, esto es, un discurso (un otro discurso) que participa de los discursos (metáforas, praxis, prácticas socioculturales) que conforman lo que llamamos realidad, la cual es, desde esta perspectiva, un constructo, no la realidad empírica o fenomenológica en que nos desenvolvemos. (ídem: 16).

Es importante esta aclaración dado que el lector de este poema, que tiene como posible base a una mujer histórica, podría sentirse tentado a realizar una lectura considerando solo la existencia y circunstancias de María Sabina, con lo cual el texto podría perder su gran riqueza. Y es que la tentación es mucha pues esta mujer, originaria de Huautla de Jiménez, en el estado de Oaxaca, México, fue víctima de la discriminación y los malos tratos como cualquiera otra, fue pobre, analfabeta, pero fungía también como chamana dentro de su comunidad, ella se encargaba de “brindar sentido” a las enfermedades de sus semejantes. Sin embargo, fue “descubierta” por los entomicólogos Robert Gordon Wasson y Valentina Pavlovna Wasson, quienes difundieron los rituales de la oaxaqueña a través de la popular revista Life. En México, la divulgación corrió a cargo del historiador Gutierre Tibón.

Dar a conocer la metodología curativa orientada a aliviar los males del cuerpo y alma de María Sabina fue en su detrimento y en el de la comunidad, pues el desfile de visitantes interesados en experiencias trascendentes modificó la dinámica del sitio y devino en atentados en las persona y propiedades de María Sabina. Es por esta situación real tan atractiva que Pardo advierte: “la literatura no es (no debe ser) reflejo de la realidad, la mímesis es recreación, no identificación” (ídem: 28).

Rodrigo Pardo, por lo tanto, hace un recorrido por el concepto de mujer indígena en América, inmersa en un mundo androcéntrico que la mantiene relegada a las labores típicas como el cuidado de los hijos y del hogar, depositaria de los trabajos difíciles y despreciados en el campo, sometida a matrimonios en los cuales ella no tiene ni voz ni voto, dependiente económica y social del marido e, incluso, participante en estructuras poligámicas que la denigran. El especialista pone énfasis en que era así desde antes de la Colonia la cual vino a imponer, junto con la religión, “el sentido de culpa, en detrimento de la mujer y con la concepción de ésta como incitadora del mal” (ídem: 20); minusvalorando debido a ello la transmisión que las mujeres hacen de toda una serie de habilidades y conocimientos que conforman el patrimonio cultural de las comunidades -como el de la medicina tradicional-, es decir, las raíces sobre las que se finca la riqueza de los valores de un pueblo.  

Un punto clave de la obra de Cela, bajo estas directrices, es la manifestación de la mujer como ser que provoca tanto los más elevados sentimientos como la repulsión, de ahí que sea precisa la intervención de la defensa de los derechos de la mujer ya que la indígena es discriminada por su género, su raza y su condición económica de pobreza. En este universo, el personaje femenino de Cela remite a la mujer oaxaqueña que vivió y murió en la pobreza, pero también a la situación enfrentada por miles de ellas a través del tiempo y el espacio, ante lo cual Pardo expone que los estudios realizados sobre la situación femenina excluyen su papel como “realizadora de las tradiciones de su cultura” (ídem: 22) y es precisamente éste un punto central en su análisis.

María Sabina tiene como personaje a una mujer condenada, hecho ante el cual se define a sí misma y en tanto lo que la rodea a través de una letanía. Es un texto escrito para ser representado, un “oratorio dividido en un pregón que se repite y cinco melopeas” (ídem: 59) y fue mostrado a manera de ópera, en la que se recreaba el cántico monótono que se supondría emitiría la chamán en el momento de la alteración de conciencia provocada por la ingesta ritual de los hongos, muy semejante a la embriaguez o al estado poético de Li Po, explica Pardo, a la experiencia mística. Fue escrito por Cela como si lo recitara “una conciencia abierta e ilimitada, libre, donde María Sabina/mujer/víctima puede decir lo que piensa sin ningún temor” (ídem 60).

Soy una mujer condenada a muerte

Soy una mujer de inclinaciones sencillas

Soy una mujer que cría víboras y gorriones en el escote

Soy una mujer que cría salamandras y helechos en el sobaco

Soy una mujer que cría musgo en el pecho y en el vientre

Soy una mujer a la que nadie besó jamás con entusiasmo

Soy una mujer que esconde pistolas y rifles en las arrugas de la nuca.

Fue puesto en escena, con música elaborada ex profeso, en el Carnegie Hall (EUA) y en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (España), en 1970. El autor del estudio brinda datos acerca de la disímil recepción y las diferencias de presentación de la obra en cada uno de estos países, sobre todo en España, ocasionadas por las vertientes políticas e ideológicas por las que atravesaba dicha nación sumida en el franquismo con lo que ello implicaba de conservadurismo y falta de apertura a la innovación. La representación de Cela iba en contra del canon imperante en el discurso puesto que:

debe reconocerse que el oratorio de Cela, a partir de los cantos de María Sabina, constituye un salmo irreverente, una confesión femenina sin tapujos, liberadora, en un contexto tradicional, obsoleto, desfasado de los esfuerzos por construir con la mujer una condición de igualdad en el conjunto de prácticas socioculturales y económicas que llamamos sociedad moderna (ídem: 73).

El análisis exhaustivo de Pardo, dividido en las secciones “Personajes”, “Pregón” y cada una de las cinco melopeas que componen el texto, acompaña de la mano al lector de la obra: razona sobre la riqueza léxica del escritor español glosando el empleo de palabras que remiten a circunstancias históricas y temporales específicas; expone los rasgos técnicos y estructurales que conforman el particular estilo de Cela así como las referencias intertextuales; ofrece la anotación de las estrofas censuradas; brinda información sobre los símbolos, el porqué y la descripción detallada de la vestimenta del personaje; aclara los nombres referentes a lugares de México, su ubicación, su importancia, su historia; disgrega el sincretismo; manifiesta datos biológicos para el mejor entendimiento de la flora y de la fauna que se mencionan, así como sociales, económicos y políticos; explica cuáles versos son tomados literalmente de la voz de la verdadera María Sabina, grabados por Wasson.

Por su indudable valor de crítica textual así como las profundas reflexiones que conlleva por su temática, todo esto manejado con un estilo sobrio y claro por parte de Rodrigo Pardo, convierten a este análisis en sumamente oportuno y pertinente, como afirma Antonio Chicharro en el prólogo; un estudio imprescindible para cualquier lector de Camilo José Cela y en general, para cualquiera interesado en la buena literatura y la crítica literaria de calidad.

Publicada en

Gómez Gray, Alana. (2009). Revista Sociocriticism [en la edición en papel], XXIV, 1-2, 433-438.