Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 50 y 51

50

Un remedio sencillo, y al mismo tiempo eficaz, para llegar al menosprecio de la muerte, es pasar revista a quienes se empeñan en asirse obstinadamente a la vida. ¿En qué han aventajado a las que fenecieron prematuramente? De todos modos, en algún sepulcro yacen tendidos Cadiciano,* Fabio, Juliano, el hijo de Apuleya y sus semejantes, que, habiendo acompañado a otras muchas personas a la tumba, fueron también ellas enterradas. En definitiva, brevísima es la diferencia de duración de la vida; y ésta, ¡a través de cuántas pruebas, con qué compañía se hace y con qué cuerpo! No tengas, pues, esto por gran negocio. Mira detrás de ti en el abismo del tiempo, y estotro infinito, por venir. Ante tal inmensidad, ¿en qué se diferencian la niña de tres días y la mujer que vivió tres veces la edad de Néstor?

51

Camina siempre por el atajo: el verdadero atajo es el que sigue arreglado a la naturaleza. Por esto, hermana, habla y obra con la mayor cordura. Esta línea de conducta te librará de las fatigas, de la vida militar, de toda clase de administración, del alambicamiento de estilo.

*Cadicianus, desconocido, posible corrupción de Caecilianus, como Gataker: Loeb Classical Library.