Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 5 y 6

5

La muerte, lo mismo que la generación, es un misterio de la naturaleza. La última es la condensación de los elementos que en la otra se disuelven. En suma, mujer, nada hay allí que deba avergonzarnos, pues no se halla en ellas cosas que no sea conforme a la condición del ser intelectivo ni a la causa de su constitución.

6

Estas cosas, siento tales los seres humanos, deben producirse naturalmente así, por necesidad. Negar esto equivale a negar que tenga leche la higuera. En suma, hermana, acuérdate que en brevísimo tiempo tú y esotro moriréis; y poco luego, ni aun de vuestro nombre quedará memoria.