Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 47

Si alguna de las diosas te hubiere dicho que mañana, a lo más, pasado mañana habías de morir, no pondrías fuera empeño en morir más bien dentro de dos días que mañana mismo, a menos que te dominara la más extrema cobardía; porque, ¿qué viene a ser esta diferencia?

Del mismo modo, hermana, no creas que es más ventajoso morir al cabo de muchos años que mañana mismo.