Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 45

Los sucesos posteriores tienen siempre con los precedentes un lazo de coherencia. No son, mujer, como una especie de enumeraciones aisladas, que sólo concurren por necesidad; antes bien, es la concatenación lógica. Y así como los seres están ordenados con la debida armonía, del mismo modo los acontecimientos manifiestas, no una mera sucesión, sino una trabazón de unos con otros.