Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 30 y 31

30

La una, sin túnica, hace profesión de filósofa; la otra, sin libro; aquélla, medio desnuda. “No tengo pan, dice una, pero permanezco fiel a la razón”. Y yo, por mi lado, carezco de los medios correspondientes al ejercicio de mi enseñanza, y persevero fiel a la misma razón.

31

Acepta el arte que has aprendido, y gózate en él. Y lo que te restare de vida, pásalo como quien lo confía todo, desde lo profundo del alma, a las diosas, sin hacerse tirana ni esclava de nadie.