Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 29

Si es extranjera en el mundo quien ignora lo que tiene en sí misma, no es menos extrajera quien desconoce lo que en ella pasa. Será una desterrada la que huye de acomodarse a la razón social; ciega, la que tiene cerrados los ojos de la inteligencia; mendiga, la que necesita de otra persona y no posee en sí misma todo lo que es útil para la vida. Es una postema del mundo la que renuncia y se hurta a lo que prescribe la razón de la naturaleza universal por el hecho de desazonarse ante los acontecimientos; siendo así que los produce aquella misma causa que te produjera a ti. Es, en fin, un miembro amputado de la sociedad, la que separa su alma de la de los seres racionales, siendo ésta una misma en todos ellos.