Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 24

Trata poco de negocios, dice la otra, si quieres conservarte en buen ánimo”. ¿No fuera acaso mejor cargar con los negocios necesarios y con cuanto dictare la razón del ser naturalmente sociable, y de la manera que lo dictare?

De esta suerte cosecharán, hermana, no sólo el buen ánimo que deriva del deber cumplido, sino el que proviene de una actividad moderada. En efecto, no siendo indispensables la mayor parte de nuestras palabras y de nuestras acciones, si se las cercenare se gozaría de más holgura y tranquilidad. De donde se colige que es muy del caso reflexionar en toda ocasión: ¿será ésta una de aquellas cosas innecesarias? No solamente conviene cercenar aquellas acciones que no son necesarias, sino también las ideas. De esta forma, no serían superfluas muchas de las obras que ciertas ideas llevan consigo.