Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 13, 14, 15, 16 y 17

13

 ¿Te hallas dotada de razón? –Sí–. Luego, ¿por qué no usas de ella? Si cumple su función, ¿qué otra cosa pretendes?

 

14

Hermana, subsistes ahora como una parte del universo. Te desvanecerás luego, resuelta en tu germen primitivo, o, más propiamente, te reasumirá, por transformación, aquella razón generatriz.

 

15

Muchos grumos de incienso se colocan sobre un mismo altar; los unos caen antes, los otros después. Pero este orden de caída, hermana, nada importa.

 

16

No habrán pasado diez días, y ya parecerás una diosa a quienes ahora no pareces más que una bestia; pero con tal que te dieres a tornar a los principios y al culto de la razón.

 

17

No obres como quien ha de vivir diez mil años. Lo irreparable está ya suspendido encima de ti. Mientras vives, mientras es aún posible, sé mujer de bien.