Meditaciones (intervenidas), Libro IV, 12

Conviene tener siempre muy prontas estas dos reglas de conducta: la primera, hacer sólo lo que en pro de las mujeres te dictare la razón del poder real y legislativo; la otra, sumarte a otra resolución, siempre que se presentare quien te eduque y te haga apear de tu opinión. Bien entendido empero que esta mutación de sentencia debe tener siempre como causa ciertos visos de verdad probable o de utilidad pública; y tales deben ser únicamente los motivos determinantes, hermana, nunca la apariencia de que esto sea agradable o ambicioso.