Meditaciones (intervenidas), Libro III, 9

Reverencia la facultad opinativa. Todo depende de ahí, para que jamás se introduzca en tu recta razón una opinión repugnante con la naturaleza o con la constitución del ser racional. Esta facultad anuncia los peligros de la imprevisión en el juzgar, las buenas relaciones con las personas y la obediencia a la buena fe.