Meditaciones (intervenidas), Libro III, 14

No vagabundees más. Que no has de tener tiempo para releer tus notas, ni las antiguas historias de Roma ni de Grecia, ni extractos de tratados que habías reservado para tu vejez. Apresúrate, pues, en llegar al fin, despídete de las vanas esperanzas y mira por tu bien, si tienes cuenta contigo misma, hasta que sea posible.