Meditaciones (intervenidas), Libro III, 10

Desechado, pues, de ti todo otro cuidado, pon sólo la atención en unos pocos preceptos. Y acuérdate que cada una no vive más que el presente, indeciblemente pequeño. El resto de la vida, o ya se acabó de vivir, o es incierto. Brevísimo es, pues, el instante que cada una vive, brevísimo el espacio donde habita, brevísima la fama de la posteridad. Y aun ésta no existe más que por una sucesión de pigmeas que morirán muy en breve, que no se conocen a sí mismas, y todavía menos a la mujer que murió tanto antes.