Meditaciones (intervenidas), Libro I, 14

Aprendí de mi hermano Severo, el amor a la familia, a la verdad y al bien; el haber conocido, gracias a él, a Traseas, Helvidio, Latón, Dión, Bruto; el haber adquirido la idea cabal de un estado democrático, fundado sobre la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y la libertad de voto, y de un poder que respetase, por encima de todo, la libertad de sus vasallas/os; de él, también, la aplicación perseverante, sin desfallecimiento, a la filosofía; la beneficencia, la asidua liberalidad; la plena esperanza y confianza en la buena fe de las amigas; ningún disimulo para aquellas personas que se tenía el deber de censurar; ninguna necesidad de que sus amigas conjeturando adivinara qué quería o no quería, pues procedía francamente con ellas.