Meditaciones (intervenidas), Libro I, 1-5

  1. Aprendí de mi abuela la bondad y la ecuanimidad.
  2. De la buena fama y memoria legadas por el hombre que me engendró, la circunspección y el carácter.
  3. De mi padre adoptivo, la piedad, la liberalidad, y la abstención no sólo de ejecutar acción mala, sino también de pensarla; además, la simplicidad en el vivir y el alejamiento del sistema de vida que siguen las personas ricas.
  4. De mi bisabuela, el no haber frecuentado las escuelas públicas y haberme proveído de buenas maestras en casa, bien persuadida que en este particular es menester gastar asiduamente.
  5. De mi aya, el no haber sido en los juegos públicos partidaria de ningún equipo; la constancia en la fatiga y los escasos cuidados; el afán de obrar por mí misma, sin agobiarme con excesivas tareas; el menosprecio a los y las chismosas.